viernes, 24 de septiembre de 2010

Depresión, interacción familiar y tuberculosis


Martín Arévalo Flores
* Médico Asistente del Servicio de Neuro-psiquiatría. Hospital Nacional Cayetano Heredia
La tuberculosis es una enfermedad curable que constituye un problema importante de salud global. El grupo de edad más afectado es aquel comprendido entre los 15 y 54 años.
La tuberculosis es una de las enfermedades más mortales y expandidas a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud estima que durante el año 2007 hubieron 9.27 millones casos nuevos (139 por cada 100 000 habitantes) lo cual significa un incremento en comparación con los 9.24 millones de casos nuevos en el año 2006 (140 por cada 100 000 habitantes) ([1]), ([2]). La prevalencia de tuberculosis en el año 2007 fue de 13.7 millones de casos (206 por cada 100 000 habitantes). Alrededor de 1.32 millones de personas con tuberculosis (sin VIH) fallecieron en el 2007 a lo que habría que agregar 456 000 fallecimientos de personas con tuberculosis y VIH. En conjunto, estas estadísticas muestran que la tuberculosis sigue siendo un importante problema de salud global (1). En el Perú en el año 2005 la tasa de morbilidad fue de 129 por 100000 habitantes, la incidencia de tuberculosis fue de 109.7 por 100000 habitantes y la incidencia de tuberculosis pulmonar con frotis positivo fue de 67.1 por 100000 habitantes. Durante ese año, el 58.7% de los casos correspondió a Lima y Callao.
Entre los factores de riesgo para desarrollar tuberculosis se encuentran: contacto con un paciente con tuberculosis, falta de atención médica, hacinamiento, edad, abuso de sustancias, alteraciones de la respuesta inmune entre otros ([3]), además se ha encontrado que personas con tuberculosis tienen mayor prevalencia de depresión que la población general y que pacientes con otras enfermedades ([4]), así como menor soporte social ([5]), ([6]). Laennec en 1926 describía entre las causas de la tisis pulmonar esas “dolencias tristes y profundas de larga duración” ([7]). Koven señalaba que un rasgo muy llamativo de la “personalidad tuberculosa” era un “inusitado anhelo de afección” (7). En los últimos años se ha incrementado el estudio del rol de la depresión y el soporte familiar o social sobre el pronóstico en las enfermedades crónicas ([8]).
Husein y col. encontraron que 46.3% de pacientes con tuberculosis en un hospital de Pakistán tenían depresión (puntaje en la escala de Hamilton para depresión mayor o igual a 11), además encontraron que el incremento de los puntajes en las escalas de depresión y ansiedad estaban asociadas con el incremento de síntomas reportados, percepción más seria de las consecuencias y menor control sobre la enfermedad (8).
Gómez ([9]) en un grupo de pacientes con tuberculosis pulmonar en México halló que 96.8% de los pacientes que cumplieron con el tratamiento antituberculoso tenían apoyo familiar adecuado (según el cuestionario APGAR familiar), mientras que dentro de los pacientes sin adherencia al tratamiento, 16.7% tenían buen soporte familiar. La diferencia fue estadísticamente significativa.
En un estudio en pacientes hospitalizados con enfermedades pulmonares crónicas (EPOC, asma y tuberculosis) en Atenas ([10]) se encontró que 49.2% de ellos tenían depresión moderada o severa, además la sintomatología depresiva se correlacionaba positivamente con ansiedad y tiempo transcurrido desde el diagnóstico.
En nuestro medio, Matos evaluó sintomatología depresiva mediante la escala de Zung en pacientes ambulatorios con diagnóstico de tuberculosis pulmonar que acudían a un hospital de Lima. Más de la mitad de los pacientes (51.5%) tenía algún grado de depresión, 21.5% y 5.5% tenían depresión moderada e intensa respectivamente, además se encontró que las mujeres tenían mayores porcentajes de depresión moderada (24% vs. 19%) e intensa (9% vs. 2%) que los hombres ([11]).
En Tarma, Accinelli y León Barúa (4) evaluaron una serie de síntomas en pacientes hospitalizados con tuberculosis y en sujetos control con otras enfermedades. En esta serie de pacientes se encontró asociación significativa entre las dimensiones psicopatológicas de depresión, obsesión – compulsión, ansiedad y somatización; y el diagnóstico de tuberculosis pulmonar.
En un estudio llevado a cabo en pacientes que acudían al Programa de Control de la Tuberculosis en 4 direcciones de Salud en Lima, Torres (2002) encontró que el 16.5% y el 8.2% de los pacientes con tuberculosis pulmonar (frotis positivo) y que nunca habían sido tratados tenían depresión moderada y severa respectivamente. Cuando se realizó la evaluación de los pacientes que habían recibido tratamiento antituberculoso previamente, las cifras se incrementaron a 34.5% y 10.9% de pacientes que tenían puntajes compatibles con depresión moderada y severa respectivamente ([12]).
En Arequipa, Torres (2003) evaluó síntomas depresivos en pacientes con tuberculosis mediante la escala de Hamilton. Entre los pacientes con TBC pulmonar, 25%, 5.88% y 7.35% tenían depresión moderada, severa y muy severa. Los porcentajes encontrados en los pacientes con tuberculosis pulmonar eran similares a la muestra total de pacientes con tuberculosis ([13]).
Iwashita (5) encontró que 44.7% y 28.6 % de pacientes ambulatorios con tuberculosis tenían puntajes en la escala de Beck (para depresión) consistentes con depresión moderada y severa respectivamente. El mayor porcentaje de pacientes con depresión severa (54.6%) pertenecían al grupo de pacientes que habían abandonado previamente el tratamiento. Por otro lado se evaluó la satisfacción familiar mediante la Escala de Olson y Wilson, encontrándose que 22.7% de los pacientes tenía un nivel bajo de satisfacción familiar. Las personas que habían abandonado previamente el tratamiento representaban la mayor parte (47.1%) del grupo clasificado como baja satisfacción familiar.
Zarate (6), en un estudio llevado a cabo en Lima, reporta que el 100% de pacientes con tuberculosis tenían depresión (tomando en cuenta los puntajes de la escala de Beck para Depresión), con 42.3% y 29.2% de pacientes con puntajes sugerentes de depresión moderada y severa respectivamente, además reporta una diferencia estadísticamente significativa en el puntaje de depresión y en la escala de satisfacción familiar entre pacientes que abandonaron el tratamiento y pacientes que continuaron con el mismo. El riesgo relativo de abandonar el tratamiento en pacientes con depresión moderada ó severa fue 11.64 en relación con los pacientes con depresión leve. El 44% de pacientes de esta serie tenían un nivel bajo de satisfacción familiar y el 62.9% de personas que abandonaron el tratamiento pertenecieron al grupo con nivel bajo de satisfacción familiar.
Como se ha podido ver hay diversos estudios que han evaluado la presencia de depresión o soporte familiar bajo en pacientes diagnosticados de tuberculosis, sin embargo hay poca literatura sobre el papel de estos factores como posibles factores de riesgo para desarrollar tuberculosis a pesar que ya se ha propuesto esta relación en algunos estudios (4).
El área donde más se ha estudiado el papel de los factores psicosociales sobre la aparición de sintomatología es la infección por VIH. Lesserman ([14]) realizó el seguimiento de varones homosexuales con VIH (clínicamente asintomáticos y con conteo de CD4 > 200/ml). Se encontró que aquellos pacientes que tenían puntajes en la escala de depresión de Hamilton por debajo de la mediana de la muestra (al inicio del estudio) tenían 39% de mayor probabilidad de continuar asintomáticos (no haber desarrollado SIDA) a los 66 meses de seguimiento y aquellos que tenían puntaje en la escala de Sarason de soporte social por encima de la mediana de la muestra (al inicio del estudio) tenían 40% de mayor probabilidad de continuar asintomáticos a los 66 meses. Por cada punto en promedio que se incrementaba en la escala de soporte social, el riesgo de entrar a la fase sintomática (SIDA) disminuía en 63% y por cada punto en promedio que disminuía en la escala de soporte social el riesgo de SIDA aumentaba en 2.7 veces.
Otro estudio que muestra la importancia del estado anímico y el soporte ambiental en la progresión de una infección (VIH) es el llevado a cabo por Lyketsos y col ([15]). Estos investigadores realizaron un seguimiento a varones homosexuales sanos. Al inicio del estudio se les practicó una serie de escalas y luego se les evaluó periódicamente para ver cuáles eran las características de los sujetos que se infectaban con VIH. Del total de la muestra, 911 individuos se infectaron con VIH. Se encontró que la media del puntaje en la escala de depresión (CES-D) en este grupo de individuos (VIH +) se mantenía estable a lo largo de las evaluaciones, sin embargo hubo un incremento significativo del puntaje en las 2 visitas previas al diagnóstico de SIDA. Los sujetos que estaban deprimidos durante los 12 meses previos al diagnóstico de SIDA tenían mayor probabilidad de tener historia de depresión en las etapas tempranas de la infección por VIH, además estos mismos sujetos tenían mayor probabilidad de haber reportado que no tenían alguien con quién hablar acerca de sus problemas en las semanas 19 – 24 antes del diagnóstico de SIDA.
La presencia de depresión y bajo soporte familiar en pacientes que tienen el diagnóstico de tuberculosis se ha venido estudiando desde hace algunas décadas. Sin embargo hay pocos estudios que hayan evaluado estos dos factores (depresión y soporte o interacción familiar) en personas que aún no son diagnosticadas de tuberculosis. Algunos autores de principios del siglo XX mencionaban entre las causas de la tuberculosis a algunos síntomas depresivos.
La forma en que la depresión facilita el desarrollo de tuberculosis radicaría en las alteraciones de la respuesta inmune (principalmente inmunidad celular) que se han observado en la depresión. Las alteraciones de la respuesta inmune en depresión se han estudiado principalmente a partir de la aparición del VIH, debido a que los investigadores han tratado de encontrar factores que se correlacionen con la progresión más rápida a SIDA. Las alteraciones encontradas son diversas y algunas veces contradictorias. Por ejemplo algunos estudios encuentran asociación entre depresión y disminución del conteo total de CD4, mientras que otros estudios no encuentran diferencias. La alteración que se repite con regularidad en los estudios es la disminución de células NK y aumento de linfocitos CD8 activados.
En el caso del soporte familiar, éste se correlaciona íntimamente con la sintomatología depresiva. El soporte familiar deficiente podría generar una cadena que conlleve a depresión y posteriormente a mayor susceptibilidad para el desarrollo de infección activa por el bacilo de Koch.
Bibliografía


[1]. World Health Organization. Global tuberculosis control: epidemiology, strategy, financing: WHO report 2009. Geneva: World Health Organization; 2009.
[2]. Chesnutt M, Murray J, Pendergast T. Pulmonary tuberculosis. En: Current Medical Diagnosis and treatment. 47 Ed. Mc Graw Hill; 2008. p. 234 – 240.
[3]. Mayo Clinic. http://www.mayoclinic.com/health/tuberculosis/DS00372/DSECTION=risk-factors
[4]. Accinelli R, León Barúa R. Tuberculosis pulmonar y depresión. Diagnóstico 1981; 7(5): 221 – 224.
[5]. Iwashita A. Aproximación psicosocial de la enfermedad de tuberculosis pulmonar en el cono norte de Lima metropolitana [Tesis para el título de Licenciada en Psicología]. Lima (Pe): Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima; 1998.
[6]. Zárate H. Factores determinantes del abandono del tratamiento contra la tuberculosis pulmonar [Tesis para el título de Médico – Cirujano]. Lima (Pe): Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima; 1999.
[7]. Luben – Plozza B, Pöldinger W. El enfermo psicosomático y su médico práctico. 2da Ed. en castellano. Ediciones Roche; 1986.
[8]. Husain M, Dearman S, Chaudhry I, Rizvi N y Waheed W. The relationship between anxiety, depression and illness perception in tuberculosis patients in Pakistan. Clinical Practice and Epidemiology in Mental Health 2008 Feb.
[9]. Gómez V, Lara M, Gómez G. La adherencia al tratamiento del paciente con tuberculosis pulmonar: Apoyo familiar. VII Foro Regional de Investigación en Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social - Región Norte; 2002 Oct 4 - 5; Monterrey, México: Instituto Mexicano del Seguro Social; 2002.
[10]. Moussas G, Tselebis A, Karkanias A, Stamouli D, Ilias I, Bratis D y col. A comparative study of anxiety and depression in patients with bronchial asthma, chronic pulmonary disease and tuberculosis in a general hospital of chest diseases. Annals of General Psychiatry 2008; 7:7.
[11]. Matos M. Niveles de depresión en pacientes ambulatorios con tuberculosis pulmonar del Hospital Hipólito Unanue [Tesis para Bachiller en ciencias con mención en Psicología]. Lima (Pe): Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima; 1985.
[12]. Torres M. Estudio comparativo en enfermos con tuberculosis pulmonar frotis positivo de los grupos nunca tratados, antes tratados y crónicos en sus niveles de depresión y soporte social [Tesis para el grado de Magister en Psicología]. Lima (Pe): Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima; 2002.
[13]. Valencia A. Niveles de depresión en los pacientes con tuberculosis en la Red de Servicios de Salud N° 5, Arequipa Sur 2002 [Tesis para el título de especialista en Neumología]. Lima (Pe): Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima; 2003.
[14]. Lesserman J, Jackson E, Petitto J, Golden R, Silva S, Perkins D y col. Progression to AIDS: The effects of stress, depressive symptoms, and social support. Psychosomatic Medicine 1999; 61: 397 – 406.
[15]. Lyketsos C, Hoover D, Guccione M, Dew M, Wesch J, Bing E y col. Changes in depressive symptoms as AIDS develops. Am J Psychiatry 1996; 153 (11): 1430 – 1437.

Edición del 25/9/2010: Para los que visiten el blog y quieran participar en la encuesta en línea, les dejo el enlace.

domingo, 19 de septiembre de 2010

La pepa para el síndrome premenstrual

Es interesante dar una revisada a las noticias relacionadas a la salud que aparecen en los diarios, porque esa es la fuente de información para muchos pacientes y no pocos médicos.
En la edición electrónica de The Guardian del viernes y de El Comercio del día sábado se anuncia que "pequeñas dosis de prozac pueden ayudar a aliviar el síndrome premenstrual". Esta noticia se deriva del trabajo llevado a cabo por la Dra. Thelma Lovick y que ha sido presentado en el Festival de Ciencia Británico. Lo que sabemos del estudio es que fue llevado a cabo en ratas, que la dosis sugerida es 2 mg y que se propone que el síndrome se presenta a causa del descenso de progesterona hacia el final del ciclo menstrual.
El titular de El Comercio dice: "El síndrome premenstrual podría aliviarse tomando un antidepresivo, según científicos". En la entrada previa hablaba de las creencias sobre salud mental de la población en general, pues bien con este tipo de noticias, la idea que los psiquiatras son unicamente "peperos" se favorece.
Primero, el estudio ha sido llevado a cabo en ratas, no sabemos cómo se ha medido el SPM en las ratas y cómo se ha llevado a cabo el estudio en general. Segundo, el titular habla del síndrome premenstrual, que según el mismo artículo puede afectar al 75% de mujeres, pero el trastorno mismo bordea el 3%. Bastante diferencia ¿no?
La impresión que me dio fue que se intenta "patologizar" una entidad fisiológica. Es muy diferente tener oscilaciones anímicas previas a la menstruación a padecer de un problema que impide realizar las actividades diarias. ¿A cuántos de nosotros no nos ha causado desazón una nota desaprobatoria o la desgracia de un amigo? ó ¿cuántos no se han molestado después de ver a su equipo favorito perder un partido?, ¿acaso recibimos una pastilla para pasar ese mal rato? No. Dependiendo de nuestros mecanismos de afronte esos eventos serán manejados y seguiremos con nuestra vida adelante.
Cuando esas situaciones interfieren en nuestra vida diaria y persisten en el tiempo posiblemente si se necesite una intervención, que no necesariamente va a ser farmacológica. Sería mejor que esos espacios en los medios de comunicación se dediquen a la psicoeducación. En este caso se puede explicar los cambios normales que suceden en el ciclo menstrual e indicar señales de atención o alarma para acudir a un especialista y recién ahí reseñar las posibilidades terapéuticas o la actualidad sobre la investigación.
Si sumamos que a la noticia se agrega el nombre comercial del fármaco no es raro que se sospeche de una motivación publicitaria. Leamos algunas reacciones de los lectores:
- Si Si... y tu paleta de Limon de que la quieres mano... el dia en que los antidepresivos ayuden para algo, los chanchos vuelan! Come on! los antidepresivos ni si quiera sirven para la depresion... jaja... con razon le estan buscando otros usos
- SOY PROFESIONAL DE LA SALUD Y SE EN VERDAD QUE LOS ANTIDEPRESIVOS NO SON MUY UTILES EN LA ACTUALIDAD POR LOS EFECTOS SECUNDARIOS QUE ESTO ACARREA Y COINCIDO CON EL COMENTARIO ANTERIOR DE QUE LE ESTAN DANDO OTRO USO POR SU ESCASA SALIDA EN EL MERCADO, PROVECHO PARA LOS PSIQUIATRAS Y CUIDADO CON ESO. Comentario: El fármaco en cuestión si tiene "salida", de hecho debe haberle originado grandes ganancias al laboratorio fabricante. El tema de darle otros usos es el motivo de esta entrada.
- El proceso menstrual es un aspecto normal en la vida de la mujer. Nunca se toman quimicos porque malogran el estomago. Hay infinidad de hierbas que se pueden tomar en infusion en lugar de ponerse sabe Dios que en el cuerpo. Comentario: Comparto lo primero, el resto es bastante discutible, sobre todo por lo categórico de la afirmación "Nunca"
- por experiencia, los antidepresivos no hacen nada en general... lo mejor harto ejercicio cosas simples: correr, caminatas, con eso se te alivia el SPM.
- los antidepresivos pueden llevar al suicidio. Comentario: Esa es una discusión de larga data, ¿son los antidepresivos o es el curso mismo de la depresión? Si la depresión amerita el uso de fármacos se debe supervisar a la persona, pero no por ello dejar de prescribirlos.
- Una treta más de las farmaceuticas que quieren vender su veneno a como de lugar. Podrían hacer investigaciones más valiosas. Cuánta desfachatez.
Conclusión: 1) A partir de una información de este tipo se alimenta el sentimiento de rechazo hacia la psicofarmacología. Quizás no fue la intención de la investigadora, pero la forma cómo se comunica la información para atraer la atención del lector tiene un efecto negativo sobre los tratamientos y sobre las personas que trabajan en el área de salud mental (principalmente psiquiatras). 2) Para los que elaboran los manuales estadísticos (si tienen un tiempito de sobra y leen este rincón): hay que tener cuidado a la hora de incluir como patologías ciertas entidades. Uno de las controversias es el Jet Lag (ver entrada relacionada en Desde el manicomio).
Gracias a los que están participando de la encuesta. En cierta forma una noticia como esta da bastante información.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Encuesta sobre creencias en Salud Mental

En el último mes he recibido hasta 2 encuestas en línea que me han parecido interesantes. Muchas veces pensamos en la tecnología y sus avances como un mal necesario, pero en ocasiones nos permite abrir nuevos horizontes que antes no se podrían haber explorado.
He creado una encuesta con 2 objetivos principales: 1) conocer a nuestros visitantes y 2) conocer la opinión de los visitantes sobre la salud mental. No importa el nivel educativo, el motivo por el que visitan la página o lo interesados que estén en este tema.
A lo largo de la existencia de este blog, el interés por la lucha contra el estigma, la reintegración a la sociedad de las personas con problemas mentales y la psicoeducación han ido cobrando mayor importancia. Con el tiempo me he interesado no sólo en los pacientes, sino también en su círculo cercano que juega un papel primordial en la prevención de recaídas y la rehabilitación. Ha sido tan relevante el tema que mi trabajo de tesis aborda a los familiares de pacientes con esquizofrenia.
Mencionaba el interés por la lucha contra el estigma porque tiene algo que ver con esta entrada. En una sociedad donde hay múltiples creencias, la mayoría de ellas falsas, sobre la psiquiatría y la salud mental en general es necesario conocer esas creencias para incidir en programas de psicoeducación. Quizás esto último amerita la intervención de instituciones con los recursos necesarios, pero es bueno comenzar por algo.
Hace casi una semana se llevó a cabo en Iquitos el Congreso Nacional de la Sociedad Peruana de Pediatría y uno de los póster trataba sobre creencias de las madres con respecto al tratamiento y los procedimientos diagnósticos indicados a sus hijos. Un buen porcentaje de madres se mostraban reacias a consentir una punción lumbar porque creían que sus hijos iban a presentar secuelas neurológicas. En ese momento se me ocurrió hacer lo mismo en psiquiatría.
Ayer vi una madre que no le había administrado la medicación indicada a su hija porque una persona en una farmacia se había negado a venderle la medicina aduciendo que era "muy fuerte" para la paciente.
Esta encuesta es el primer paso para (ojalá) hacer un trabajo con familiares y pacientes que vemos en la consulta diaria. Sería excelente que se lleve a cabo en una población más grande, pero los recursos económicos son escasos y solo están disponibles si se trata de aprobar la eficacia de un fármaco, lo cual por cierto es muy interesante, pero la torta debería repartirse mejor.
Nos alienta la noticia que el blog Saltando Muros haya logrado la participación de un futbolista reconocido para promover el blog que intenta "abrirnos una ventana al exterior mediante la cual comunicarnos, conocernos y de esta forma ir eliminando los prejuicios e ideas preconcebidas que suelen recaer sobre la enfermedad mental".
Esta última frase la compartimos y desde este rincón aspiramos que el conocimiento de las creencias de pacientes y personas cercanas a éstos sea el punto de partida para intervenir.
Ahora la encuesta estará al alcance de la mano porque irá adjunta a esta entrada, pero una vez que se elaboren otras entradas (post) estará disponible como enlace (gadget) en la columna de la derecha, en la cabecera del blog.
La última: me gustaría colocar sólo palabras en castellano, pero hay términos que son más conocidos y entendibles al lector en inglés por su amplio uso en el ciberespacio.
¡Gracias totales! (Cerati dixit)


lunes, 6 de septiembre de 2010

Sibutramina, eventos cardiovasculares y medicamentos "cura-todo"

En el último número del New England Journal of Medicine aparece una investigación titulada "Effect of Sibutramine on Cardiovascular Outcomes in Overweight and Obese Subjects". La sibutramina es un inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina. El estudio se llevó a cabo en:
1) sujetos con historia de cualquier enfermedad cardiovascular (enfermedades de la arteria coronaria, stroke o enfermedad arterial oclusiva periférica)
2) Pacientes con diabetes mellitus tipo 2 con al menos un factor de riesgo cardiovascular (hipertensión, dislipidemia, tabaquismo o nefropatía diabética).
3) Personas con ambas enfermedades.
Se definieron ciertos criterios de inclusión para que ingresarán personas mayores de 55 años, con Indice de masa corporal o circunferencia abdominal elevados. Luego de un período en que todas las personas recibieron sibutramina se randomizó a los participantes en 2 grupos. El primero recibía sibutramina y el segundo placebo. Las medidas principales fueron el tiempo trascurrido desde la randomización hasta la ocurrencia de: infarto de miocardio no fatal, stroke no fatal, resucitación luego de paro cardíaco y muerte por causa cardiovascular.
Es importante que el laboratorio haya publicado el estudio, aún cuando los resultados no son muy halagadores. Se encontró mayor riesgo (estadisticamente significativo) para cualquier evento, infarto de miocardio no fatal y stroke no fatal en personas que usaron sibutramina, sin embargo no hubo diferencias en las muertes por causas cardiovasculares.
Si bien se trata de matizar los resultados debido a que no hubo muertes, hay que tener en cuenta que los eventos como infarto y stroke generalmente dejan secuelas en el paciente, además que en países donde no se cuenta con unidades de cuidados intensivos bien equipadas posiblemente los eventos llamados "no fatales" pueden pasar a la lista de fatales.
Al final de la discusión los autores concluyen que la sibutramina debe continuar siendo excluida para su uso en pacientes con enfermedad cardiovascular pre-existente.
No se puede generalizar los hallazgos, ya que los participantes tenían patologías previas, sin embargo queda la duda de que es lo que pasa con individuos de la práctica diaria (sin historia de enfermedad cardiovascular) a quienes se les indica sibutramina. ¿Existe mayor riesgo de infarto o accidentes cerebro-vasculares o muerte por causa cardiovascular en sujetos previamente sanos? Por lo pronto en el Perú, la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas suspendió el registro sanitario de los medicamentos que contienen sibutramina:

La Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (DIGEMID) del Ministerio de Salud informa a los profesionales de la salud y al público en general, la suspensión del Registro Sanitario de los medicamentos que contienen el principio activo SIBUTRAMINA, medicamento indicado para el tratamiento de la obesidad.
Esta decisión se basa en información de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), sobre la revisión de los resultados preliminares del estudio SCOUT (Sibutramine Cardiovascular OUTcome trial) y los datos disponibles sobre la eficacia de sibutramina realizada por su Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP), la misma que concluyó con la suspensión de comercialización de este medicamentos por su balance beneficio-riesgo desfavorable.
Desde su comercialización, Sibutramina se ha relacionado con aumentos de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca por lo que se ha contraindicado su uso en pacientes con antecedentes de cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca congestiva, taquicardia, enfermedad oclusiva arterial periférica, arritmia o enfermedad cerebrovascular e hipertensión no controlada. Sin embargo, la incidencia de otras enfermedades cardiovasculares (ECV) como infarto de miocardio, ictus y mortalidad cardiovascular en pacientes obesos de alto riesgo en tratamiento prolongado con Sibutramina, no está establecida y esto es lo que se ha evaluado a través del ensayo SCOUT.

Esta información sirve, en cierta forma, para todos aquellos productos que aparecen como la solución a muchos problemas y no se reportan los posibles efectos adversos. Para los que trabajamos en medicina en el Perú no es raro que acuda una persona que ingiere el famoso Magnesol. Los distribuidores de este producto fueron multados hace poco por hacer propaganda de propiedades que no se encuentran aprobadas: "en tanto le estaría atribuyendo al producto anunciado bondades terapéuticas como las siguientes: “Antiviral, Antibacteriano, Antiparasitario, Reducción del Síndrome del Nervio Vago, Control de la espasmofilia, Control de la colesterolemia, Eleva las defensas, Protege la próstata, entre otras”".

El objetivo de esta entrada es alertar sobre toda aquella medicación o proceso terapéutico que ofrece la cura o la mejoría de enfermedades, pero que no tienen un sustento suficiente, más allá de informes anecdoticos, para poder afirmar tales propiedades. No se trata de descalificar ningún producto, siempre hay que estar abiertos a posibilidades terapéuticas para el beneficio del paciente, pero con el debido cuidado y la mayor información disponible.