domingo, 6 de marzo de 2011

Noticias breves

Este fin de semana encontré dos artículos curiosos que quería compartir. Ambos publicados en El Comercio. El primero se titula "El cisne extraviado" y aborda el perfil psicológico de la protagonista (Nina) de la película El cisne negro. Hay diversas opiniones sobre la protagonista, pero una de ellas llama mi atención:

“Nina podría ser diagnosticada como ‘borderline’, pues tiene períodos transitorios de locura, de psicosis, por tratar de dominar toda esa parte negra que la agobia”, afirma María Paz de la Puente. Así, vemos cómo ella se arranca la piel de las uñas, cómo se inflige lesiones, cómo se desfoga haciéndose daño y sintiéndose culpable por ello o cómo siente que de verdad le están naciendo plumas debajo de la piel, en un parto triste y doloroso.
“Eso que es una locura es al mismo tiempo una salvación para ella”, explica De la Puente. “Es paradójico porque al buscar ser el cisne negro (el personaje perverso de la obra de Tchaikovski), ella busca escapar del destino que tenía como cisne blanco. Y al final lo logra. Ella le dice al director que ha sentido la perfección y se tira hacia atrás, y aparece esa mancha roja de sangre en su vientre que se abre a muchas interpretaciones. Puede significar la muerte del cisne blanco, pero también podríamos pensar que ha perdido la virginidad, o puede estar ligada al nacimiento de un nuevo ser”.
Esa mezcla entre nacimiento, pérdida de la virginidad y muerte, esa lucha entre Eros y Tánatos, representa todo el simbolismo freudiano que cubre la película y, como dice María Paz de la Puente, no podemos evitar identificarnos con Nina porque todos alguna vez asesinamos a ese cisne blanco para dejar volar nuestras emociones y deseos.

No quisiera ahondar en el tema psicoanalítico porque bien reza el dicho "zapatero a tus zapatos". Precisamente por eso me parece bastante apresurado, después de ver la película, esbozar un diagnóstico de "borderline" (trastorno limítrofe de la personalidad). Este es un ejemplo del uso excesivo de los manuales diagnósticos. Estos manuales de ninguna manera deben sustituir el criterio clínico y lo comento porque últimamente veo pacientes que llegan a consultorio con sus diagnósticos hechos en base a un manual. ¿Parece fácil verdad? Leo las instrucciones, voy sumando y si cumplo con ciertos requisitos...¡eureka, he hecho un diagnóstico! No se puede juzgar un acto si se le saca de contexto y luego un comportamiento en momento dado de la vida no significa que ese sea el patrón que sigue la persona. Una golondrina no hace verano.

Es difícil hacer un diagnóstico en base a una película, no creo que algún director tenga ese propósito, pero si se intenta hacer como ejercicio imaginativo hay que hacerlo con pinzas. En la película, la protagonista se inflige lesiones (rascado constante de la espalda o jalar la piel circundante a la uña) en respuesta a pseudopercepciones que la atormentan. En una persona con trastorno de personalidad limitrofe (TPL) estas auto-lesiones se suelen observar concomitantemente a una disforia primaria o secundaria a eventos que la persona no puede procesar en ese momento, incluso el hecho de autolesionarse puede apaciguar la disforia.

Otro punto para sostener el diagnóstico de TPL son "los períodos transitorio de locura, de psicosis". Es cierto que personas con este diagnóstico pueden tener episodios llamados micro-psicóticos, los mismos que no son primarios (no aparecen de la nada), suelen aparecer en medio de una crisis (nuevamente eventos que la persona no puede procesar en ese momento). "Esa parte negra que la agobia", si no tiene ningún fundamento, es psicótica por sí misma, por lo tanto el "período de locura" por tratar de dominarlo parte de un punto que ya era psicótico.

Vuelvo a repetir que es una película y el objetivo del director no es que alguien haga un diagnóstico. Puede que si tendríamos la "historia completa" (siendo imaginativos) de Nina quizás encajaría dentro de un trastorno limítrofe de la personalidad, pero con lo observado parece osado.

La segunda noticia tiene un carácter más cómico, se trata de terapeuta que busca innovar con su técnica, la cual consiste en ir quitándose la ropa mientras el paciente le va relatando su problema.

Sarah White, una aficionada a la psicología de 24 años, ha encontrado una manera bastante inusual para que sus pacientes se abran más rápidamente mientras son tratados: en plena sesión, se va quitando la ropa. Según ella, esto les permite a sus pacientes revelar sus problemas con mayor facilidad.
“Para los hombres en particular es más interesante, más atractivo, más emocionante”, explica Sarah. “Si Freud utilizó la libre asociación, yo uso la desnudez”, agregó.
En entrevista con “New York Daily News”, Blanco dijo que sus más o menos 30 clientes son una mezcla de estudiantes universitarios con problemas sexuales, hombres de mediana edad con problemas de relación, e incluso un par de mujeres que han disfrutado de sesiones chat desnudas con algún compañero.
White habría tenido la idea de realizar sesiones de terapia al desnudo después de haber sido inspirada por una de las teorías que aprendió como estudiante de psicología. Sin embargo, ella reclama que su “terapia” no es aprobada por las asociaciones de salud mental y admite que no es una terapeuta con licencia.

Me queda una duda, ¿importará que la(el) terapeuta tenga determinadas características físicas? Lo digo porque esta terapeuta tiene una figura esbelta y si se quiere reproducir el método habría que buscar personas con similares características o ingresar al gimnasio.


2 comentarios:

  1. osea pero cae mas en los criterios del dsm 4 en esquizofrenia paranoide me podrias explicar mas afondo porque es limitrofe??

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  2. Hay que recordar que es una ficción y no necesariamente refleja un cuadro típico, pero estoy de acuerdo contigo en que el personaje aparenta más alguien con esquizofrenia que con un trastorno de personalidad limítrofe.

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